Texto de serie · 26 de junio de 2026
Mis padres en Buenos Aires 2026
Estas veinte acuarelas no retratan nada extraordinario —un ponche crema hecho por mi mamá en la licuadora, una caminata, una mesa compartida, el gato Dejavú colándose en la acuarela buscando el cariño de mi papá—. Y ahí está justamente lo que quería abrazar, lo que quiero abrazar. La distancia le pone precio a lo pequeño, vuelve sagrado el gesto mínimo de tener a mamá y papá al otro lado de la mesa.

Las pinté hace unas semanas, en calma. Y mientras escribía estas líneas, a lo lejos mi tierra se sacudía y se llevaba casas y vidas que todavía no terminan de contarse. Ese dolor lejano me hace agradecer aún más tenerlos aquí, en cada acuarela, aquí al lado. Cada una de ellas es un poco eso: un acto de gratitud, y un conjuro contra lo frágil que es la vida, sobre todo la vida en migración.

Guillermo Linero, 2026









